Cristiano Ronaldo al borde de la debacle

Cristiano Ronaldo, actual Balón de Oro, está al borde del precipicio. El mejor futbolista del mundo vive su momento más delicado, con Portugal a un paso de quedarse fuera del Mundial de Sudáfrica y con los medios de comunicación portugueses señalándole directamente como máximo culpable. Portugal vive en estado de schock. La posibilidad de no clasificarse para el Mundial es real, tangible. Una situación que parece increible si tenemos en cuenta que en el equipo está el mejor jugador del mundo y un grupo de futbolistas excepcional, subcampeón de Europa hace cinco años y semifinalista del último mundial. Queiroz no ha dado con la tecla y el mal ya está hecho. Portugal tiene los mismos puntos que Albania en la fase de clasificación y ya no depende de sí misma para estar en Sudáfrica. Para un jugador que aspira a marcar una época como CR y que es un icono mundial en imagen y marketing eso sería un desastre de incalculables consecuencias tanto para él como para las multinacionales que invierten millones de euros en promocionarse a través de él.

Maradona y once más

Diego Armando Maradona ha resucitado. Ya es oficial. D10s vuelve a ser la referencia futbolística, social, económica y, si me apuran, hasta política de Argentina. Es lo que tiene ser D10s. La albiceleste ya no existe. Existe Diego Armando. ‘El Pelusa’ lo es todo en su país, que le venera hasta límites que rozan lo paranormal. Ahora es el director técnico, como dicen allá, de la Selección y no existe otra cosa que Maradona. Ni Messi, ni Aguero, ni Tévez, ni el eterno Zanetti son importantes. Todos y todo está eclipsado ante la luz que desprende Maradona. El país entero reza para que Maradona les devuelva el campeonato del mundo que él mismo les dio cuando D10s vestía de corto y dejaba tumbados ingleses sobre el césped del estadio Azteca. D10s cogió un equipo roto en mil pedazos y dividido en clanes irreconciliables bajo la batuta del Coco Basile con una sola misión: devolver a Argentina al trono del mundo. Van tres partidos y van tres victorias. Escocia, Francia y Venezuela ya conocen la ira de D10s. Los futbolistas y el pueblo le veneran y el equipo -es lo que tienen los milagros- han enterrado sus diferencias. Ya no se odian ni se miran con recelo. Ahora juegan como los ángeles. Mientras, Dios, en la banda, se persigna y piensa que clase de ayuda divina necesita para convertir a Argentina en la próxima campeona del mundo. Quizás Diego aún no tenga la receta pero en la grada sí lo saben: “MARADONA Y ONCE MÁS”. Así de sencillo, así de simple. Cuando se juega con D10s de tu parte no hace falta nada más.

Dino Zoff, al teléfono

Son las diez y poco de la mañana y esto es la redacción de la revista Futbolista. Estamos en Alcobendas, en un polígono industrial absolutamente desprovisto de glamour. Marina Such cuelga vídeos para la web; Antonio Vázquez está moviendo hilos con Santander para ver si podemos entrevistar la semana que viene a Zigic y Muñiz mientras que Julio Ocampo habla por teléfono con Dino Zoff, en Roma. Todo ello desde la avenida Valportillo y no son más que las diez y media de la mañama. A veces, este oficio me parece un pequeño milagro.

Mercenarios en el Vicente Calderón

Esta temporada, el Atlético de Madrid ha alineado en varias ocasiones un once pleno de jugadores foráneos, alguno de ellos con nula implicación en el vestuario y la camiseta y algún otro con ganas de abandonar el club en breve o tras haber intentado marcharse el pasado verano. A mi, la circunstancia, cuando menos me llama la atención. En Inglaterra, cuando Wenger convirtió el Arsenal en una ONU con sede en Highbury, los medios de comunicación se hicieron eco del cambio de los tiempos. En España eso no ha sucedido. El Arsenal, al menos, juega bien y es una referencia europea pero el Atleti sigue igual de hundido que los últimos once años. Puestos a perder una semana sí y otra casi también, yo preferiría hacerlo con gente de la casa, futbolistas comprometidos y con ganas de jugar en el Atlético. No es nada personal, simplemente una cuestión de preferencias. Los futbolistas de la cantera suelen ser más baratos y suelen tener más ganas de hacer algo grande para su club. Mercenarios tipo Maniche o capitanes que abandonan el campo a paso de tortuga cuando son cambiados no son necesarios. Ya que en el Calderón tienen poco que perder porque hace tiempo que no ganan nada, sería una buena idea cambiar el rumbo, dar un giro a la política que tan malos resultados le has dado y nacionalizar la plantilla de una vez. Quizás sigan sin llegar los resultados pero al menos, los aficionados rojiblancos sabrán que, cuando se pierde, a los futbolistas los ‘jode’ tanto como a ellos, cosa que ahora no pasa.

La cantera del Barca, la mejor de España

Tengo envidia sana de la cantera del Barca. Lo reconozco sin tapujos. En estos momentos es, sin duda alguna, la mejor de España. Cierto es que en el Athletic casi todos son canteranos (Javi Martínez, a mi juicio su mejor hombre, es de la cantera de Osasuna); y que el Real Madrid tiene canteranos de éxito distribuidos por Liverpool, Almería, Valencia, Valladolid, Mallorca, Getafe y un puñado de sedes de primer nivel más pero ninguno de ellos excepto los ya legendarios Casillas, Raúl y Guti tienen peso en el primer equipo. Todo lo contrario de lo que sucede en el Nou Camp, donde llevan trabajando según las normas del modelo que definió Cruyff en su primera versión del ‘Dream Team’ desde hace ya dos décadas. En Barcelona hay un plan que no varía esté quien esté en el entrenador. Los resultados están a la vista. El puesto de ‘4′, el que mejor define el estilo del Barca, es propiedad de un canterano desde que Cruyff lo creará pensando en Guardiola. Además, los puestos clave del equipo están cubiertos por gente de la casa. La puerta es de Valdés, el centro de la defensa de Puyol y Piqué, la medular de Xavi, Iniesta y Busquets y el desequilibrio, cosa de Messi. También hay hueco para Bojan, tapado por el poderío de Henry y Eto´o. Además, también exporta. Y muy bien. En el Arsenal está Cesc, en el Celtic, Crosas, Reina en el Liverpool, Falqué, en la Juventus, Cristian en el Deportivo o Sergio García en el Betis, Moreno, en el Numancia. Además, la factoría no se para y sigue dando frutos que están en un segundo nivel como Pedrito o Víctor Sánchez. Y, mientras, en el primer equipo, posiblemente el mejor once de Europa, juegan hasta seis canteranos absolutamente imprescindibles. Eso sí que es cantera.

El siete blanco

Raúl genera polémica. No deja indiferente a nadie. Yo mismo lo he comprobado tras mi post de ayer, en el que abogaba por dar ‘cancha’ a Higuaín, que para mi es el futuro del Real Madrid en detrimiento de un Raúl al que ya considero amortizado. Indudablemente que el siete blanco volverá a dar tardes de gloria a los madridistas. Marcará tantos decisivos y desequilibrará partidos. Sólo faltaría que no lo hiciera. Sigue siendo un futbolista aprovechable y con cuerda aún pero de eso a que sea intocable va un mundo. Raúl es un símbolo del Real Madrid y del madridismo. Porta el siete, un número sagrado en el Santiago Bernabéu. Un número que es sagrado precisamente porque antes que él lo llevaron futbolistas que forman parte del Olimpo blanco como Amancio, Juanito o Butragueño. Ellos forman los primeros eslabones de una cadena que tan bien ha engrandecido Raúl a lo largo de sus muchas temporadas en el primer equipo. Lo ha ganado todo y lo ha significado todo pero como sucediera con ‘ el buitre’, con Amancio, con Juanito, hay que ir dando paso. Poco a poco. Es ley de vida. Raúl es grande, pero debe saber cuando es el momento de dar un paso atrás y dirigir las operaciones desde un rol no absolutamente protagonista. A mi entender, ese momento ya ha llegado. Pero es mi opinión. Nada más.

Higuaín al banco, Raúl en el césped

Higuaín el máximo goleador del Real Madrid esta temporada y el futbolista más  desequilibrante durante buena parte del año ha perdido protagonismo desde la llegada de Huntelaar. El argentino, el delantero más efervescente y con más velocidad del equipo ha pasado a un segundo plano. Ya no se siente imprescindible. Juande prefiere al cazador holandés (ocho goles en un puñado de partidos) y, por supuesto, a Raúl. El siete juega siempre. Pase lo que pase, siempre se le encuentra un hueco en el once inicial. Raúl no tiene la velocidad, ni la capacidad de desequilibrio ni los goles de Higuaín pero es titular. Tal como ha venido sucediendo desde hace unos años. Juande ha cambiado el dibujo para abrir hueco al capitán y para ello ha tenido que quitar galones a Higuaín. A mi me parece mal negocio el primar los galones sobre los criterios deportivos. Juande no debe poner a Higuaín por decreto pero tampoco debe hacerlo con Raúl, algo que no esta tan claro que suceda. El Real Madrid no se desastacará hasta que el balón mande sobre los códigos de vestuario.

La Champions, el mejor invento del hombre

Hace unos años, estando en una fiestas de pueblo, entre risas y música de pachanga, un amigo mío al que todos conocemos con el apodo de Virenke, se le ocurrió, en medio de una conversación metafísica, defender a capa y espada que el mejor invento del hombre y lo más importante de la vida, era la Champions League, la vieja Copa de Europa. Hubo carcajadas y risas ante una ocurrencia ‘cro-magnon’ pero lo cierto es que nada ha hecho más por la unión de Europa y el entretenimiento semanal que la Champions League. Que un continente con cientos de año de guerra a sus espaldas y piques milenarios entre sus diferentes nacionalidades, se paralice cada dos semanas bajo unos símbolos comunes, un himno común y a la misma hora (las 20h45′) es un auténtico milagro. Un milagro que no produce la política sino el fútbol y un torneo que es seguido por igual pasión por un inglés, un ruso, un rumano, un español o un italiano. La Champions es hoy por hoy un símbolo de unión, una seña de identidad de Europa y nuestro mejor embajador. Miles de seguidores recorren los estadios del Viejo Continente en viajes relámpago persiguiendo un ideal supuestamente tan simple como ver un partido de fútbol jugado por su equipo. La Champions sienta delante del televisor a millones de europeos de diferentes países y convoca en torno a unas camisetas y a un torneo a individuos que de otra forma no sabrían los unos de los otros. Hoy se sortean los cuartos de final de la Copa de Europa y todos los que seguimos este deporte volveremos a desviar nuestra atención del trabajo, de los problemas cotidianos y del duro día a día para pensar, aunque sólos sea unos minutos, como batirá nuestro equipo al rival de turno. Evidentemente, mi amigo Virenke, fue un visionario. La Champions es el mejor invento del hombre.

Raúl, retorno con España

Gana fuerza el run-run de que Vicente Del Bosque está dispuesto a convocar a Raúl para el partido del próximo 29 de marzo ante Turquía en el Santiago Bernabéu. El rival, el escenario elegido, la lesión de David Villa y la más que posible caida en desgracia de Dani Guiza alientan un rumor que parecía desterrado desde que ‘la roja’ conquistara la Eurocopa el pasado mes de junio. Raúl, además, refuerza el viento con declaraciones en las que se deja querer, habla de aceptar la suplencia y no entra en el debate de quién debería ser el capitán o llevar el siete en el hipotético caso de que su regreso se hiciera realidad. Medios de comunicación masivos como el Marca también ponen su granito de arena para que Raúl vuelva con informaciones en ese sentido en el momento oportuno. Del Bosque se lo está pensando y hoy por hoy creo que le convocará, algo que para mi sería un gran error. Sin Villa a tope (es posible que reaparezca este fin de semana, por lo que tendría tiempo para coger ritmo); la Selección tiene dos delanteros de gran nivel con Torres y el recién estrenado Llorente. Además, Del Bosque tiene la obligación de pensar en el futuro e ir dando entrada a jugadores que en dos o tres temporadas puedan formar parte importante de la selección. Hablo de Negredo o de Mata, aunque en este caso no sea un delantero puro. Raúl es el pasado desde el punto de vista estrictamente deportivo. Su partido en Anfield Road lo retrató claramente. Si dejamos al margen los condicionantes extradeportivos que acompañaron el último tramo de Raúl con la ‘roja’ el ’siete’ no tiene la velocidad ni la fuerza para volver a ser titular en un equipo que aspira a ser campeón del mundo. Puede resolver un partido, y más si éste es en el Santiago Bernabéu, pero no es el jugador que necesita una selección que se caracteriza por la velocidad y la movilidad en su juego, algo de lo que, por desgracia, ya carece Raúl.

Iker Casillas

A Iker Casillas le ha crucificado el Athletic y la afición de San Mamés por su supuesta exageración en la expulsión de un Fran Yeste que se va de rositas ante la opinión pública tras poner la mano dond no debió ponerla. Yeste no hizo bien y Casillas posiblemente hizo lo que hacen muchos futbolistas: exagerar la supuesta agresión. Hasta ahí, mal por los dos. A partir de ahí, considerar a Yeste un mártir de la causa rojiblanca y a Casillas casi un delincuente es un error garrafal. Por las pocas veces que he podido tratar con el portero del Real Madrid siempre he tenido la certeza de estar ante un futbolista excepcional y ante una persona muy normal, que ya es decir mucho cuando hablamos de un jugador de fútbol, normalmente endiosados y repletos de ego. Los que trabajan en este mundo saben de lo que hablo. Casillas es, posiblemente, el mejor portero del mundo, un futbolista excepcional que mantiene ante la vida, además, una actitud de persona y respeto. Puede equivocarse, como me puedo equivocar yo en un momento de calentón o puedes equivocarte tu pero no es un ‘pieza’, ni un engreido ni un farsante. Vivo en Madrid y conozco bien el Madrid, como también conozco a futbolistas del Athletic y reconozco que en San Mamés también me he encontrado excelentes personas como Gorka Iraizoz o Julen Guerrero. Por eso, atacar personalmente a Casillas me parece injusto y fuera de lugar. Iker lleva muchísimos años en primera línea de fuego y su comportamiento siempre ha sido excepcional.

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