Ética madridista

En el Real Madrid urge una inyección de ética y dignidad tanto más que ganar la Liga o la Copa de Europa (me sigue gustando mucho más este nombre que el actual de Champions League). Urge porque el Real Madrid volverá a ganar ligas y volverá a pelear por la vieja Copa de Europa pero lo que no puede permitirse ni un minuto más es seguir menoscabando su imagen, perdiendo por minutos el prestigio que le permitió ser un club respetado y temido en todos los estadios del Viejo Contiente. Ser presidente o ejecutivo del Real Madrid lleva consigo grandes dosis de poder, de influencia, de reconocimiento…y está visto, que también de dinero. No voy a ser yo quien diga que el presidente debe pagarse de su bolsillo hasta los viajes pero lo que sí parece evidente es que la institución se ha convertido en una especie de ‘corralito’ donde medrar y llevárselo crudo es lo más fácil del mundo. Vicente Boluda está inyectando algunas dosis de cordura que intentan limpiar el desastroso periodo de Ramón Calderón pero nadie puede ni debe olvidar que Boluda formaba parte de la junta de Calderón. Es cómplice de todo lo que pasó allí. Es cómplice por acción u omisión  de los ‘nanines’, ‘barcenas’, ‘timos del tocomocho asamblearios’ y trapicheos varios que se han vivido en el club desde hace años. Urge, por tanto, recuperar el prestigio, recuperar la dignidad. Es necesario que la asamblea del próximo 29 de marzo sea limpia y transparente, es necesario que Boluda ponga en ella su cargo a disposición de los socios y es necesario que en ese momento se abra un proceso de elecciones que tenga su punto culminante en una votación en la última jornada de Liga en la que el Madrid juegue en casa y en el que no se permita o se haga en unas condiciones muy estrictas el voto por correo. Y después, es necesario que el próximo presidente abra las ventanas y las puertas, sacuda las alfombras y deje los armarios abiertos de par en par. Y eso no significa otra cosa que detallar sueldos de directivos, ejecutivos y futbolistas; ser transparente hasta la saciedad con el coste de los fichajes; explicar detalladamente el asunto de los abonos del club y quién accede a ellos y que el presidente se someta sin rubor al escrutinio de los socios en su gestión económica. De no hacerlo, el Madrid estará abocado a ser el hazmerreir de Europa. Si no lo es ya…

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