Empieza el drama

El fútbol comienza a convertirse en un drama a partir de hoy mismo. La segunda vuelta ya se está jugando y todos los partidos, todos los puntos en juego tienen ya la vitola de absolutamente fundamentales. Juega el Barcelona y cada partido es uno más para el título; juegan el Madrid, el Valencia, el Sevilla, el Villarreal o el Atlético y los puntos valen su peso en millones, los mismos que a estos clubes les supone estar en la próxima Champions….pero donde de verdad hay dramatismo es en los puestos de descenso. Espanyol, Osasuna, Numancia, Recreativo, Mallorca e incluso Betis o Valladolid y Sporting tienen que sumar como sea. No hay espacio para el relax o para el ya arreglaré el desaguisado de esta semana en la jornada que viene. Todo suma, todo cuenta. Descender es lo peor que le puede pasar a un club. Pasar de Primera a Segunda supone perder cientos de millones pero si hablamos de pasar de Segunda a Segunda B ya entramos directamente en un campo en el que la desaparición del club es una amenaza real y tangible. El drama está servido. Comienza hoy.

La hora de Drenthe

Royston Drenthe no será ni el primer ni el último futbolista al que su propia afición no le toma en serio. Sin ir más lejos, en el Real Madrid hubo varios casos antes que él: Villarroya, Iván Campo, Spasic…a todos ellos les pudo la presión y no aguantaron la carcajada que venía de la grada. Terminaron saliendo del club y, salvo en raras excepciones, su carrera enfiló la cuesta abajo. Drenthe es joven, muy joven y en Holanda, que no es Zimbawe futbolísticamente hablando,  está muy bien valorado. Tiene margen de mejora pero lo que no tiene es tiempo. Con el Bernabéu completamente en su contra, el partido de mañana ante el Numancia, lejos de la grada paradójicamente hostil, debe ser el inicio de su recuperación. Drenthe debe tomárselo así. Como una final personal, como un reto ante el que no debe achicarse. Si yo fuera Juande, mañana le pondría de titular y no le daría más que una orden: “Salga usted al campo y haga lo que sabe hacer”. En la mano de Drenthe está dar la vuelta a su situación. Su futuro depende de tardes y partidos como el de mañana en Los Pajaritos.

Refloten la gabarra

Hace un par de semanas le comenté a un compañero de la redacción que es del mismo Bilbao e hincha irredento de los leones, que este año fueran preparando la gabarra, que el Athletic me olía muy bien. Desde ayer estoy aún más convencido de que San Mamés puede vivir algo muy grande esta temporada. Están a un paso de la final de la Copa del Rey, algo que en Bilbao viene siendo como estar en la antesala de la final de la Copa de Europa si habláramos del Real Madrid. Cada club tiene sus competiciones fetiche y la de los bilbainos es la Copa del Rey. El Athletic puede ganar la Copa por la sencilla razón de que quiere y cree ciegamente que la va a ganar. Jugadores, ciudad, afición y hasta los muñequitos animados que el club ha puesto en funcionamiento en su web oficial reman en la misma dirección. Tienen fe ciega en que este año la Copa volverá a Bilbao y en el fútbol cuenta tanto la actitud como la aptitud. Además, el Athletic está creciendo. La última hornada de Lezama ha madurado junto a Caparros y el plantel vuelve a ser competitivo. Yo iría adecentando la gabarra, por si las moscas…

Ciempozuelos, Logroñés, Fuerteventura…

En el fútbol existe una cara B. Un reverso de la moneda, un lado oscuro donde no llegan los focos, los millones y el glamour que rodea a la elite. Más allá de la Champions League, de la Premier, la Liga de las Estrellas o de nombres de resonancia planetaria como los de Messi, Cristiano Ronaldo o Kaká hay un fútbol que malvive con poco o nada de dinero; sin ayudas, sin medios de comunicación que difundan sus gestas o sus miserias y casi sin aficionados pendiente de él. Es el fútbol de Segunda B, de Tercera o de las categorías regionales. Para mí, tan importante como el que se ve en televisión en horario de máxima audiencia. No vendemos revistas ni periódicos con ellos pero son los que sustentan desde los cimientos este deporte. Ese fútbol casi clandestino se está muriendo. Es una especie en peligro de extinción. No hay dinero y no hay apoyos. Hace apenas un par de semanas el Logroñés, un histórico, anunció su defunción. Se murió ante la indiferencia general y la desesperación de sus futbolistas y su afición. Ayer escuche en Punto Radio al capitán del Fuerteventura contar como no cobran desde hace meses, como los jugadores del equipo, en Segunda B, están siendo expulsados de sus casas y hace nada, Esteban Becker, amigo y entrenador del Ciempozuelos, me habló de la precaria situación que viven sus futbolistas en el Grupo VII de Tercera. Tampoco cobran pero el equipo está en posiciones de ascenso. Lo peor es que estos tres casos son sólo la punta del iceberg. La mole que hay por debajo es enorme. El fútbol base y modesto, el que sustenta el gran negocio, se muere.

El ‘drenthismo’

El ‘drenthismo’ es esa filosofía que permite desmantelar una banda izquierda plagada de buenos jugadores de la casa que te salen gratis y en su lugar poner a futbolistas traídos de fuera, en su mayor parte extranjeros, formados en otras canteras y, eso sí, previo pago de una suma más que importante de dinero que, en la mayoría de los casos, no se corresponde con la calidad del fichado para suplir al de fuera, al que previamente, se le ha enviado a otro equipo con el convencimiento en el subconsciente  de que triunfará con una camiseta de cualquier color que no sea blanca y lleve el escudo del Madrid. El ‘drenthismo’ tiene su origen en el Santiago Bernabéu y su principal ideólogo es un serbio llamado Pedja Mijatovic. Los pilares del ‘drenthismo’ son un argentino llamado Heinze, un brasileño conocido por Marcelo y, por supuesto, el pilar del movimiento: Royston Drenthe. Los tres cumplen todos los requisitos: son extranjeros, formados en otras canteras, costaron cerca de 24 millones de euros y quitaron el sitio a gente de la casa. Marcelo, Drenthe y Heinze ocupan el sitio de Arbeola, campeón de Europa con la Selección y titular en el Liverpool; Mata, campeón de Copa, internacional e indiscutible en el Valencia, y Luis Filipe, brasileño formado en el Castilla, traspasado por casi nada al Depor y uno de los mejores laterales izquierdos del momento. Los tres se fueron a hacer carrera fuera víctmas del ‘drenthismo’, la filosofía de moda.

Los futbolistas nulos

En el fútbol hay varios tipos de jugadores: los cracks, los futbolistas que sin ser cracks son decisivos en el funcionamiento del equipo, los actores de reparto, los jugadores de equipo que no parece que estén pero que a la postre son esenciales, los venidos a menos y, por último, los futbolistas nulos. En esta última categoría se encuadran aquellos a los que la grada les ha perdido el respeto; aquellos que cada vez que tocan un balón escuchan, primero,  un run run incesante y después la carcajada sin más. Que la afición le tome a uno a broma es lo peor que le puede pasar a un jugador. La carcajada de la grada anuncia la rescisión de contrato, el traspaso, la salida sin honores  del club al final del ejercicio. Es lo que le está sucediendo a Royston Drenthe. Al joven holandés, el graderío del Bernabéu ya le ha tomado la matrícula. Cada una de sus intervenci0nes es jaleada con carjacadas en la grada. A Heinze, que está en la cuesta abajo, se le pita; a Marcelo se le pita…pero de Drenthe la grada se ríe. Y cuando eso sucede, no hay vuelta atrás. Drenthe está sentenciado. Haría bien en irse buscando acomodo en otro club.

Abrimos blog

Hola a todos. Con este post abrimos un nuevo espacio de opinión y debate, en este caso en formato blog y, por supuesto, abierto a todos los aficionados al fútbol.  Montejo Dixit es una bitacora personal que enlaza directamente con la revista Futbolista y con la página web www.futbolistadigital.com. Abrimos, por tanto, en este mismo instante un espacio para hablar de fútbol con libertad y en el que todos los días mostraré mi visión personal del fútbol, una forma de entender este deporte muy mediatizada por mi profesión de periodista pero también por estar ligado a él desde que con once años empecé a jugar en categoría alevín en el equipo del colegio Lourdes en Aluche, mi barrio de Madrid. Desde esa época he hecho de todo: he jugado en equipos serios y menos serios; he entrenado chavales; he sido socio de clubes modestos y de gigantes del fútbol; he sido directivo; jugado en ligas municipales y, hasta árbitro en Fuenlabrada para sacarme algo de dinero. Desde hace seis años ya, dirigo Futbolista y eso me ha hecho ver el fútbol desde el único punto de vista que me faltaba: el de los medios de comunicación. Desde hoy, espero encontraros en este blog personal y espero que participéis en él y, claro está, que polemicéis conmigo. Prometo entrar a todos los trapos. Un abrazo a todos.

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